Formación de bacterias como la legionella en depósitos de agua

La legionella es una bacteria que existe de forma natural en el agua y en el suelo, y en condiciones normales no representa ningún problema. El riesgo aparece cuando encuentra un entorno que le permite multiplicarse hasta alcanzar concentraciones elevadas, y ese entorno tiene unas condiciones muy concretas que, por desgracia, se dan con facilidad en depósitos de agua mal mantenidos: agua estancada, temperatura templada y presencia de materia orgánica o sedimento que le sirve de alimento.
Las condiciones que favorecen su crecimiento
El rango de temperatura es uno de los factores más determinantes. La legionella tiende a proliferar en aguas templadas, ni demasiado frías ni demasiado calientes, un margen que en un aljibe o depósito expuesto al sol durante buena parte del año en Mallorca se alcanza con facilidad, sobre todo en los meses de más calor. Si a eso se le suma agua que apenas se renueva, porque el depósito se usa poco o porque el consumo de la vivienda ha bajado, se crean justo las condiciones que esta bacteria necesita para instalarse y crecer.
El sedimento acumulado en el fondo del depósito juega también un papel importante. Con el tiempo, cualquier aljibe o tanque acumula una capa de materia orgánica, polvo, restos minerales y biofilm, una especie de película biológica que se adhiere a las paredes y que resulta muy difícil de eliminar solo con el uso normal del agua. Ese biofilm actúa como refugio para la legionella y otros microorganismos, protegiéndolos incluso frente a la acción de desinfectantes si la limpieza no es lo suficientemente profunda.
Dónde suele esconderse en una vivienda
El depósito es el punto más evidente, pero no el único. En una casa hay otros lugares donde el agua puede quedarse templada y quieta durante semanas: el termo o acumulador de agua caliente cuando trabaja a baja temperatura, las duchas y grifos de habitaciones que casi no se usan, los tramos de tubería que quedaron sin salida tras una reforma, los depósitos de azotea que se calientan al sol o las mangueras de jardín que pasan el verano llenas de agua al sol. En todos ellos se combinan los dos factores de riesgo: poca renovación y temperatura templada.
La dureza del agua añade un matiz propio de Mallorca. La cal que se deposita en cabezales de ducha, aireadores de grifos, resistencias de termos y paredes de depósitos crea superficies rugosas donde el biofilm se agarra con más facilidad y donde los desinfectantes llegan peor. Por eso, limpiar y descalcificar de vez en cuando los cabezales de ducha y los aireadores no es solo una cuestión de presión o estética: también reduce los rincones donde pueden refugiarse las bacterias.
Cómo se produce el contagio
En cuanto a los riesgos para la salud, la exposición a la legionella se produce principalmente al inhalar pequeñas gotas de agua contaminada en forma de aerosol, por ejemplo en duchas, grifos con mucha presión o sistemas de riego por aspersión, más que por bebérsela directamente. Organismos de salud como la Organización Mundial de la Salud llevan años señalando la importancia de un buen mantenimiento de los sistemas de agua como medida general de prevención frente a este tipo de bacterias, especialmente en depósitos, torres de refrigeración y redes con tramos de agua estancada.
Qué dice la normativa y a quién afecta
En España, la prevención y el control de la legionelosis se regulan en el Real Decreto 487/2022, que establece los requisitos sanitarios que deben cumplir las instalaciones con mayor riesgo, como las de hoteles y otros edificios de uso colectivo o las torres de refrigeración. Estas instalaciones deben contar con un programa de mantenimiento, limpieza y desinfección, y con registros que lo acrediten. La calidad del agua de consumo, por su parte, se rige por el Real Decreto 3/2023.
Las instalaciones de una vivienda particular quedan, en general, fuera de esas obligaciones formales, pero los principios son los mismos y conviene aplicarlos: depósitos limpios, agua que se renueva y nada de tramos templados y parados durante meses. Si gestionas un alojamiento turístico o un edificio con instalaciones comunes, lo prudente es consultar con tu asesor o con la administración qué obligaciones concretas te corresponden.
Prevención: lo que de verdad funciona
La buena noticia es que la prevención es razonablemente sencilla si se hace con regularidad. La limpieza y desinfección periódica del depósito, eliminando el sedimento del fondo y el biofilm de las paredes, es la medida más eficaz. También ayuda evitar que el agua permanezca estancada durante largos periodos, renovando el depósito con cierta frecuencia aunque el consumo de la vivienda sea bajo, y procurar que el sistema no mantenga tramos de agua a temperaturas templadas de forma prolongada, por ejemplo revisando el aislamiento de depósitos muy expuestos al sol.
Reabrir una casa o un alquiler vacacional tras meses cerrado
El momento de más riesgo en muchas viviendas de la isla es la reapertura: la casa de temporada que vuelve a abrirse en primavera o el apartamento turístico que recibe a los primeros huéspedes tras el invierno. Antes de ese momento, lo sensato es dejar correr el agua fría y caliente en todos los grifos y duchas durante varios minutos, abriendo poco a poco para evitar salpicaduras y con el baño ventilado, y vaciar y limpiar el depósito si lleva meses sin renovarse. En nuestro checklist para preparar un depósito antes de la limpieza explicamos cómo organizarlo.
Si la vivienda se alquila, conviene integrar estas tareas en la puesta a punto de cada temporada junto con el resto de la fontanería, tal como detallamos en la guía para preparar una vivienda de alquiler vacacional. Y si al abrir el grifo notas olor, turbidez o color extraño, revisa las señales de un aljibe contaminado antes de dar el agua por buena.
Adelantarse siempre sale más a cuenta
No hace falta ser un experto para sospechar que algo no va bien: un aljibe que lleva mucho tiempo sin limpiarse, agua con olor o turbidez, o una vivienda que ha estado cerrada varios meses son señales suficientes para pedir una revisión profesional antes de volver a usar el sistema con normalidad. En Tuberías y Aljibes realizamos limpiezas y desinfecciones de depósitos en toda Mallorca desde hace más de catorce años, desde pisos de Palma hasta apartamentos turísticos de Calvià, y recomendamos siempre tratar esta tarea como mantenimiento preventivo y no como una reacción a un problema ya visible. Cuando se trata de bacterias como la legionella, adelantarse es mucho más sencillo, y más barato, que actuar después.
Preguntas frecuentes
¿Se puede contraer legionella bebiendo agua?
La vía principal de contagio es la inhalación de gotas muy finas de agua contaminada, como las que se forman en una ducha o en un aspersor, no la ingestión. Eso no significa que el agua de un depósito descuidado sea apta para beber, porque puede contener otros microorganismos. Ante cualquier duda, no la consumas hasta haberla analizado.
¿Cómo sé si mi depósito tiene legionella?
No se puede saber a simple vista: la legionella no cambia el color ni el olor del agua. La única forma de confirmarlo es un análisis específico en un laboratorio. Lo que sí se ve son las condiciones que la favorecen, como sedimento en el fondo, biofilm en las paredes o agua que lleva meses sin renovarse.
¿Cada cuánto hay que limpiar y desinfectar un depósito?
En una vivienda, una vez al año es una referencia razonable, y antes si la casa ha estado cerrada mucho tiempo o el agua presenta cambios. En instalaciones sujetas al Real Decreto 487/2022, la frecuencia la marca su programa de mantenimiento. Si tu depósito es un aljibe, en nuestro servicio de limpieza de aljibes te explicamos cómo trabajamos.
¿Influye la cal del agua de Mallorca?
De forma indirecta, sí. Las incrustaciones de cal en cabezales de ducha, aireadores, termos y paredes de depósitos ofrecen superficies donde el biofilm se fija con facilidad y donde los desinfectantes actúan peor. Descalcificar esos elementos de vez en cuando forma parte de un buen mantenimiento.
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